
VIDA Y SALUD
Cuida TU GARGANTA
La irritación de la garganta es un malestar común que se manifiesta con picazón, inflamación, enrojecimiento y dolor (que se acentúa especialmente cuando ingerimos alimentos, hablamos o tragamos saliva). Ocurre generalmente por la exposición a contaminantes ambientales, sustancias tóxicas, cambios bruscos de temperatura, gritar o por la presencia de virus o bacterias (en este caso, se trata de una infección).
En el comercio ferretero y de materiales de construcción, nuestras vías respiratorias están en contacto permanente con el polvo. Si a esto le sumamos la variabilidad del clima (que en costa y selva es sumamente húmedo) y la necesidad de hablar en voz alta, debes tomar las previsiones necesarias para cuidar tu garganta. Cuando la irritación es leve, desaparece con rapidez y generalmente sin necesidad de tratamiento especializado. Pero si dura más de 3 días y hay fiebre alta, tos, estornudos y/o secreciones, debes consultar al médico: puede tratarse de gripe, amigdalitis, faringitis, laringitis o mononucleosis (enfermedad infecciosa causada por el virus de Epstein Barr). La automedicación puede ser muy peligrosa.
Para prevenir la irritación de garganta se recomienda:
En caso de tener la garganta irritada, es recomendable:

Los Beneficios de la VITAMINA C
La vitamina C es un nutriente que cumple un rol importante en el mantenimiento de la salud, la lucha contra infecciones, la disminución de los efectos del estrés y el sistema inmunitario, además de ser un poderoso antioxidante.
La carencia de ella genera varios perjuicios: un sistema inmunitario débil, demora para que sanen las heridas, mayor estrés, falta de energía y depresión, frecuentes cambios de humor, encías sangrantes y dolor articular.
La fuente principal de vitamina C está en las frutas cítricas (la naranja, la mandarina, el tangelo, la toronja, la piña, el aguaymanto, etc.) y en los pimientos crudos, aunque también hay otros alimentos ricos en este nutriente: la alfalfa, el perejil, el hinojo, la coliflor, el kiwi, la col de Bruselas y otras verduras. La mayoría de expertos recomienda obtener este nutriente de una dieta rica en frutas y verduras en lugar de tomar suplementos de laboratorio.